Con el apelativo de MAMERTOS se les denomina (ba?) a cierto sector de la izquierda que militaba en el Partido Comunista de Colombia. Ese sector que cuando el Comunismo cogia impulso en el mundo y la revolución parecía ser un hecho apelaba al carácter científico del materialismo dialectico y cuando la revolución estaba lejos resaltaban los fundamentos teóricos, no científicos, de la teoría marxista. El mamertismo se caracterizaba por ser eminentemente panfletario y discursivo y poco práctico. Apelaban sólo a la frase pero cuando los confrontaban a los hechos entraban en permanente contradicción; aferrándose, en últimas, a "la verdad revelada" de los profetas del socialismo.
Pues bien, yo creía que el mamertismo era una especie en extinsión. Sin embargo, a comienzos de año asistimos a un espectáculo casi antropológico que bien merece una serie en National Geography. Descubrí que el mamertismo como la materia se transforma pero no desaparece.
Esa izquierda exquisita y mamertica, sigue ahí abreviando en las aguas calmas de sus contradicciones.
Muchos colombianos decidieron no marchar el 4 de febrero en contra de las FARC. Pero son los motivos por los cuales no salieron amarchar, los que distinguen a un Mamerto del resto. Esbozan razones como que marchar en contra de las FARC es marchar a favor de Uribe. Argumento que se cae de su propio peso. Llevados por sus odios, no entienden que URIBE VELEZ es autoritarismo, pero las FARC son TOTALITARISMO.
Pero el argumento más mamerto de todos, es que hay que marchar contra el FENÓMENO y no contra el actor o actores que lo causan. Nos dicen por correos electrónicos que hay que marchar contra el secuestro intependiente de quien lo realice. razón tenía Napoleón cuando afirmó: "la relaidad tiene límites; la estupidez, no". Cuando uno marcha contra el secuestro ninguno de los actores se siente aludido. Por supuesto que si se le pregunta a un guerrillero que si él secuestra, la respuesta es obvia: NO.
Cuando se marcha y se repudia el secuestro, nadie se siente aludido. NO, esa posición MAMERTA hay que superarla. Hay que a la vez que repudiar el secuestro hay que VISIBILIZAR al secuestrador, hacerlo destinatario de nuestro repudio. No habrá de esa manera ningún tipo de posiblidades de que no se siente aludido. Por eso marché contra las FARC, por eso también marché contra los paramilitares.
No soy uribista pero no voy a hacerle el juego a quienes desde la mamertocracia nos quieren ahora macartizar. NO A LAS FARC!
Eduardo Zambrano
sábado, 16 de febrero de 2008
miércoles, 23 de enero de 2008
MEMORIAL DE AGRAVIOS
Los colombianos tomamos atenta nota de la motivación de las FARC para liberar a Consuelo Perdomo y Clara Rojas. Por diversos medios, ese grupo guerrillero, reiteró que con esta liberación pretendía hacer un DESAGRAVIO al presidente Hugo Chavez de Venezuela.
Pensaba yo entonces por esos días de finales de diciembre de 2007 que es irónico que ese grupo subversivo hiciera pública su intención de liberar a las señoras Clara y Consuelo sólo por hacer desagravios a un presidente extranjero. Por supuesto que estoy totalmente de acuerdo con la liberación -cualquiera que sea la motivación de la misma-. Me alegré, me emocioné y lloré como la gran mayoría de los colombianos. Celebro, por cierto, que contrario a Chavez, el presidente Uribe se haya resistido a la tentación de hacer de dicha liberación un show mediático -cosa que a decir verdad me sorprendió.
El objeto de este escrito es una reflexión que me asaltaba por esos mismos días de finales de diciembre cuando leía lo del desagravio a Chavez. Me preguntaba tal vez con ingenuidad: porqué las Farc no le hacen un desagravio a Colombia, no a Uribe - quien no es de mis afectos-, sino a los colombianos; al pueblo de Colombia, a ese pueblo por el cual dicen las Farc que luchan, al mismo que asesinan, secuestran en nombre del pueblo mismo.
SI, ya es hora que las Farc nos desagravien. Son demasiados los desagravios que nos deben y deben empezar a saldar sus cuentas. Ese grupo guerrillero nos agravió con la muerte de Guillermo Gaviria y Gilberto Echeverry. Las Farc nos agravió con el atentado al club El Nogal; nos agravió con el secuestro de todos los políticos y ciudadanos; nos agravió con el asesinato cobarde de los diputados del Valle; nos agravia con su intolerancia y su totalitarismo. Pero sobre todo nos agravia a diario con que todo eso lo hagan en nombre de nosotros: el pueblo de Colombia. Por eso es que hay que salir a pronunciarnos. Los colombianos tenemos que hacerle entender a las Farc que en nuestro nombre no puede hacer lo que hace. ESE ES EL GRAN DESAGRAVIO QUE ESTAMOS ESPERANDO.
Soy consciente de lo difícil que es que las Farc entiendan esta solicitud. A los líderes de la guerrilla, en su recetario ideológico, no les cabe en la cabeza que esta guerra inútil no se esta librando por el pueblo. Para ellos en sus quisquillozas mentes totalitarias todos sus actuaciones la realizan por el pueblo y así el pueblo no lo entienda, ello "si saben" lo que el pueblo necesita. Es una locura. Las Farc viven como algunos políticos nuestros en un mundo paralelo más cercano a la trágica fantasia de la serie de películas Matrix.
Las Farc empezarían a saldar cuentas y a desagraviar a Colombia liberando a los secuestrados...incondicionalmente!. Uno puede tener algunas posiciones sobre el delito político, pero por mucho que pueda uno cuestionar la naturaleza y sustento de dicho delito, se me hace apenas obvio que una cosa es una cárcel en Colombia y otra muy diferente es una muerte lenta en un selva de Colombia. A un guerrilero prisionero en una cárcel lo pueden visitar sus familiares, tienen abogados defensores. Entiendo y se que la vida en una cárcel es extremadamente difícil, pero comparar esto con el secuestro, el aislamiento, el encadenamiento, la tortura y la muerte en una selva donde no se tiene acceso a libros, sin poder escribir, sin poder moverse. Secuestrado el cuerpo y, lo peor, secuestrada la mente. Qué significa una vida sin sueños, con poca esperanza. Cuando los secuestrad@s vuelvan a la libertad -si vuelven-, muchos encontrarán que esa vida que dejaron ya no es su vida. Que sus esposas muchas no resistieron al tiempo, a la distancia, a la falta de afecto y lo buscaron en otros brazos, que sus hijos perdieron el afecto, el consejo que una foto nunca da.
Para un secuestrado la vida se detiene el día de su secuestro. Hasta ese momento son sus recuerdos y cuando vuelvan, si no se mueren físicamente en la selva, encontrarán que la vida a la que soñaron volver, ya no es su vida. Que con el secuestro le han robado todo. NO podemos ser entonces lo colombianos indiferentes y por ello exigimos de las Farc una liberación sin condiciones.
Alvaro Uribe Vélez es autoritarismo pero las Farc son TOTALITARISMO y la diferencia no es sólo semántica. Uribe Vélez -por quien no voté, ni lo haría de nuevo- es producto de un proceso que con muchas falencias es democrático; las Farc son una negación a la democracia, como lo son los engendros totalitarios paramilitares (los extremos siempre se unen). Uribe Vélez algún día se irá de la presidencia, las Farc con su ideologia de verdades reveladas quieren el poder y no para soltarlo hasta alcanzar esa "quimera", ese "sueño", ese "paraiso" que ello no conocen, que nunca ha existido y que ninguno de sus profetas (Marx, Lenin, Engels y otros) dijeron como era: el Comunismo.
Agradecemos que un desagravio a Chavez haya servido para la liberación de las señoras Clara y Consuelo -a quienes Colombia reconoce su actitud austera, sobria, seria y reflexiva que no le hizo el juego mediático al presidente venezolano- pero acompañado a ese agradecimiento exigimos que las Farc le hagan un DESAGRAVIO A COLOMBIA.
LIBERÉNLOS .... SIN CONDICIONES!!!!!
Urabano.
En el siguiente escrito me referiré a la beligerencia.
Pensaba yo entonces por esos días de finales de diciembre de 2007 que es irónico que ese grupo subversivo hiciera pública su intención de liberar a las señoras Clara y Consuelo sólo por hacer desagravios a un presidente extranjero. Por supuesto que estoy totalmente de acuerdo con la liberación -cualquiera que sea la motivación de la misma-. Me alegré, me emocioné y lloré como la gran mayoría de los colombianos. Celebro, por cierto, que contrario a Chavez, el presidente Uribe se haya resistido a la tentación de hacer de dicha liberación un show mediático -cosa que a decir verdad me sorprendió.
El objeto de este escrito es una reflexión que me asaltaba por esos mismos días de finales de diciembre cuando leía lo del desagravio a Chavez. Me preguntaba tal vez con ingenuidad: porqué las Farc no le hacen un desagravio a Colombia, no a Uribe - quien no es de mis afectos-, sino a los colombianos; al pueblo de Colombia, a ese pueblo por el cual dicen las Farc que luchan, al mismo que asesinan, secuestran en nombre del pueblo mismo.
SI, ya es hora que las Farc nos desagravien. Son demasiados los desagravios que nos deben y deben empezar a saldar sus cuentas. Ese grupo guerrillero nos agravió con la muerte de Guillermo Gaviria y Gilberto Echeverry. Las Farc nos agravió con el atentado al club El Nogal; nos agravió con el secuestro de todos los políticos y ciudadanos; nos agravió con el asesinato cobarde de los diputados del Valle; nos agravia con su intolerancia y su totalitarismo. Pero sobre todo nos agravia a diario con que todo eso lo hagan en nombre de nosotros: el pueblo de Colombia. Por eso es que hay que salir a pronunciarnos. Los colombianos tenemos que hacerle entender a las Farc que en nuestro nombre no puede hacer lo que hace. ESE ES EL GRAN DESAGRAVIO QUE ESTAMOS ESPERANDO.
Soy consciente de lo difícil que es que las Farc entiendan esta solicitud. A los líderes de la guerrilla, en su recetario ideológico, no les cabe en la cabeza que esta guerra inútil no se esta librando por el pueblo. Para ellos en sus quisquillozas mentes totalitarias todos sus actuaciones la realizan por el pueblo y así el pueblo no lo entienda, ello "si saben" lo que el pueblo necesita. Es una locura. Las Farc viven como algunos políticos nuestros en un mundo paralelo más cercano a la trágica fantasia de la serie de películas Matrix.
Las Farc empezarían a saldar cuentas y a desagraviar a Colombia liberando a los secuestrados...incondicionalmente!. Uno puede tener algunas posiciones sobre el delito político, pero por mucho que pueda uno cuestionar la naturaleza y sustento de dicho delito, se me hace apenas obvio que una cosa es una cárcel en Colombia y otra muy diferente es una muerte lenta en un selva de Colombia. A un guerrilero prisionero en una cárcel lo pueden visitar sus familiares, tienen abogados defensores. Entiendo y se que la vida en una cárcel es extremadamente difícil, pero comparar esto con el secuestro, el aislamiento, el encadenamiento, la tortura y la muerte en una selva donde no se tiene acceso a libros, sin poder escribir, sin poder moverse. Secuestrado el cuerpo y, lo peor, secuestrada la mente. Qué significa una vida sin sueños, con poca esperanza. Cuando los secuestrad@s vuelvan a la libertad -si vuelven-, muchos encontrarán que esa vida que dejaron ya no es su vida. Que sus esposas muchas no resistieron al tiempo, a la distancia, a la falta de afecto y lo buscaron en otros brazos, que sus hijos perdieron el afecto, el consejo que una foto nunca da.
Para un secuestrado la vida se detiene el día de su secuestro. Hasta ese momento son sus recuerdos y cuando vuelvan, si no se mueren físicamente en la selva, encontrarán que la vida a la que soñaron volver, ya no es su vida. Que con el secuestro le han robado todo. NO podemos ser entonces lo colombianos indiferentes y por ello exigimos de las Farc una liberación sin condiciones.
Alvaro Uribe Vélez es autoritarismo pero las Farc son TOTALITARISMO y la diferencia no es sólo semántica. Uribe Vélez -por quien no voté, ni lo haría de nuevo- es producto de un proceso que con muchas falencias es democrático; las Farc son una negación a la democracia, como lo son los engendros totalitarios paramilitares (los extremos siempre se unen). Uribe Vélez algún día se irá de la presidencia, las Farc con su ideologia de verdades reveladas quieren el poder y no para soltarlo hasta alcanzar esa "quimera", ese "sueño", ese "paraiso" que ello no conocen, que nunca ha existido y que ninguno de sus profetas (Marx, Lenin, Engels y otros) dijeron como era: el Comunismo.
Agradecemos que un desagravio a Chavez haya servido para la liberación de las señoras Clara y Consuelo -a quienes Colombia reconoce su actitud austera, sobria, seria y reflexiva que no le hizo el juego mediático al presidente venezolano- pero acompañado a ese agradecimiento exigimos que las Farc le hagan un DESAGRAVIO A COLOMBIA.
LIBERÉNLOS .... SIN CONDICIONES!!!!!
Urabano.
En el siguiente escrito me referiré a la beligerencia.
domingo, 13 de enero de 2008
COMBINEMOS LAS FORMAS DE LUCHA
El gobierno de Uribe parece tener una clara estrategia militar contra la guerrilla, sin embargo, la estrategia política del actual gobierno no pasa de ser un discurso epidérmico sobre el terrorismo sin objetivo preciso alguno. El gobierno en este aspecto se encuentra siempre a la defensiva. Las FARC ponen el escenario y las reglas del debate político del conflicto ayudados ahora por el presidente Chavez (cuyo papel será objeto de otro escrito). Tenemos entonces a un Estado reactivo y no afirmativo ni propositivo. Los colombianos debemos involucrarnos en el conflicto, pero no en la guerra. Hay quienes como yo no sabemos ni queremos coger un arma. No obstante estoy persuadido que los colombianos tenemos que tomar parte en el conflicto, si bien, no militarmente, si politicamente.
Hay que salir a la calle, a los medios, al ciberespacio. Cada minuto, cada hora, hay que demostrarle a las FARC que sus actos, discursos e ideas no son de recibo en el pueblo colombiano. Ese pueblo al que ellos matan en defensa -dicen- del mismo pueblo. Pues NO!, hay que hacerles entender que en nuestro nombre no se puede secuestrar y asesinar. Y es que las FARC realmente creen que ellos luchan por el pueblo. El discurso de este grupo es que el pueblo si los apoya; que si la mayoría no se manifiesta en su favor es solo por ceguera. En otras palabras: ellos si saben lo que el pueblo necesita y quiere; no importa que el pueblo no lo sepa... ni quiera!.
La mayoría de la comunidad internacional ven como un objetivo el intercambio humanitario. Las FARC sólo piensan en el intecambio de manera instrumental, es decir, si sirve a su objetivo principal: el poder nacional o territorial. Pero como sería el poder en manos de las FARC? bueno, eso no es difícil averiguarlo. Las FARC pretenden un socialismo, pero qué tipo de solialismo? he ahí el problema: ni ellos mismo lo saben. Está claro que a ellos los aporreó bien duro la caída del Muro de Berlín. Pero si bien las FARC no saben para qué el poder, si está claro cómo lo ejercerían. Las Farc donde han o tienen influencia nos han dado un anticipo poco agradable de su forma de ejercer el poder. Sus actuaciones no son más que una consecuencia de la forma como sus líderes ven el mundo. En sus quisquillozas mentes sólo hay verdades reveladas (la de ellos) y lo que no se encuadra dentro de las mismas, no sólo no debe tenerse en cuenta sino que debe ser obejto de supresión.
A mi no me gusta el gobierno de Uribe, pero si tengo claro que una cosa es Uribe y otra las FARC. Quienes pretenden colocarlos en los mismos extremos confunden Dinamarca con Cundinamarca. Uribe es autoritarismo, las FARC son totalitarismo. Nos toca por ahora hacer causa común con Uribe contra las FARC. Después ajustaremos cuentas democrática, sociales y políticas con esa oligarquía que encarna el actual gobierno y que se alimenta precisamente de una Guerra que los colombianos, los del pueblo, no queremos.
Uribe con su estrategia militar se cree la encarnación criolla de Napoleón, pero si bien pareciera ser de su misma estatura, no esta a la altura del genio militar y político del ilustre francés. Ayudémosle entonces en lo político. Que los hombres de armas: nuestro ejército haga lo militar incorporando los Derechos Humanos como parte de la estrategia para ganar esta guerra.
Estoy persuadido que el cese del conflicto no es la paz. Pero estoy convencido que el silencio de las armas es requisito sine qua non para acabar empezar a buscar la paz y para ajustar cuentas con esta oligarquía que se nutre y fortalece por el tronar de las balas.
Vamos pues a involucrarnos en el conflicto y a combatir políticamenta a las FARC. Uribe se irá y vendrán otros. Pero las FARC seguiran ahí con este conflicto, sin tener idea de para qué continuar con el mismo y sin creatividad ni voluntad para bien acabarlo. El conflicto se ha vuelto entonces un fin en si mismo. A algunos de extrema derecha y por supuesto, de extrema izquierda les sirve, pero a usted y a mi como parte de este pueblo que pone los secuestrados y los muertos, el mejor negocio es acabar esta barbarie, para ahí si, como todos los pueblos latinoamericanos, centrarnos en la oligarquía.
Bogotá, enero de 2008
Hay que salir a la calle, a los medios, al ciberespacio. Cada minuto, cada hora, hay que demostrarle a las FARC que sus actos, discursos e ideas no son de recibo en el pueblo colombiano. Ese pueblo al que ellos matan en defensa -dicen- del mismo pueblo. Pues NO!, hay que hacerles entender que en nuestro nombre no se puede secuestrar y asesinar. Y es que las FARC realmente creen que ellos luchan por el pueblo. El discurso de este grupo es que el pueblo si los apoya; que si la mayoría no se manifiesta en su favor es solo por ceguera. En otras palabras: ellos si saben lo que el pueblo necesita y quiere; no importa que el pueblo no lo sepa... ni quiera!.
La mayoría de la comunidad internacional ven como un objetivo el intercambio humanitario. Las FARC sólo piensan en el intecambio de manera instrumental, es decir, si sirve a su objetivo principal: el poder nacional o territorial. Pero como sería el poder en manos de las FARC? bueno, eso no es difícil averiguarlo. Las FARC pretenden un socialismo, pero qué tipo de solialismo? he ahí el problema: ni ellos mismo lo saben. Está claro que a ellos los aporreó bien duro la caída del Muro de Berlín. Pero si bien las FARC no saben para qué el poder, si está claro cómo lo ejercerían. Las Farc donde han o tienen influencia nos han dado un anticipo poco agradable de su forma de ejercer el poder. Sus actuaciones no son más que una consecuencia de la forma como sus líderes ven el mundo. En sus quisquillozas mentes sólo hay verdades reveladas (la de ellos) y lo que no se encuadra dentro de las mismas, no sólo no debe tenerse en cuenta sino que debe ser obejto de supresión.
A mi no me gusta el gobierno de Uribe, pero si tengo claro que una cosa es Uribe y otra las FARC. Quienes pretenden colocarlos en los mismos extremos confunden Dinamarca con Cundinamarca. Uribe es autoritarismo, las FARC son totalitarismo. Nos toca por ahora hacer causa común con Uribe contra las FARC. Después ajustaremos cuentas democrática, sociales y políticas con esa oligarquía que encarna el actual gobierno y que se alimenta precisamente de una Guerra que los colombianos, los del pueblo, no queremos.
Uribe con su estrategia militar se cree la encarnación criolla de Napoleón, pero si bien pareciera ser de su misma estatura, no esta a la altura del genio militar y político del ilustre francés. Ayudémosle entonces en lo político. Que los hombres de armas: nuestro ejército haga lo militar incorporando los Derechos Humanos como parte de la estrategia para ganar esta guerra.
Estoy persuadido que el cese del conflicto no es la paz. Pero estoy convencido que el silencio de las armas es requisito sine qua non para acabar empezar a buscar la paz y para ajustar cuentas con esta oligarquía que se nutre y fortalece por el tronar de las balas.
Vamos pues a involucrarnos en el conflicto y a combatir políticamenta a las FARC. Uribe se irá y vendrán otros. Pero las FARC seguiran ahí con este conflicto, sin tener idea de para qué continuar con el mismo y sin creatividad ni voluntad para bien acabarlo. El conflicto se ha vuelto entonces un fin en si mismo. A algunos de extrema derecha y por supuesto, de extrema izquierda les sirve, pero a usted y a mi como parte de este pueblo que pone los secuestrados y los muertos, el mejor negocio es acabar esta barbarie, para ahí si, como todos los pueblos latinoamericanos, centrarnos en la oligarquía.
Bogotá, enero de 2008
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